Nunca sabré definir
lo que ejerces sobre mí,
si el mundo entero
o sencillamente,
el nuestro.
Diría que eres la pieza
que le faltaba
a este rompecabezas,
pero creo que eres tú
mi rompecabezas,
o más bien,
-mi rompecorazones
preferido-.
Me volví aficionada a intentarte.
Tantas veces al borde del peligro,
tantas veces temiendo a ese adiós,
pero somos uno siendo dos,
ya son ganas de romper un corazón...
No sé,
eres tanto,
que es difícil decidir
qué eres más
o qué eres menos.
Sólo puedo decirte que eres
lo que los demás no son.
Eres mucho más que nadie
y mucho más que todo.
Hemos vivido tanto
en tan poco tiempo,
que los relojes
se quejan de mí,
nunca me gustó
ser culpable.
[Todavía no me explico cómo,
cómo conseguiste llegarme tan lejos...]
¿Te puedes creer
que un día,
llegué a jurarme
que te odiaba?
Luego se me pasó.
Más tarde me di cuenta
de que aquello fue debido
a que te quería con tanta intensidad,
que me dolía cualquier punto débil
en el que me tocabas,
-misteriosamente-,
sin ponerme ni un dedo encima,
y así con todo.
Y es que,
eres tan fácil de escribir...
Te pienso
y me salen solas las palabras,
las comas,
los puntos.
Creo que eso es
de las cosas
que más me gustan de ti,
y créeme que hay muchas.
Me duele tanto
tenerte lejos,
me duele tanto
que siempre haya sido así,
me duele tanto todo,
que dudo de la vida
y dudo del destino.
Es difícil no suspirar
cuando te releo,
entre líneas,
e intento ordenarte,
aunque seas mi mayor desastre.
Nunca sabré definir
lo que ejerces sobre mí,
si el dolor más doloroso
o sencillamente,
amor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario