viernes, 25 de julio de 2014

El dolor más doloroso, amor.

Nunca sabré definir
lo que ejerces sobre mí, 
si el mundo entero
o sencillamente, 
el nuestro. 

Diría que eres la pieza 
que le faltaba
a este rompecabezas,
pero creo que eres tú 
mi rompecabezas,
o más bien,
-mi rompecorazones
 preferido-.

Me volví aficionada a intentarte.
Tantas veces al borde del peligro,
tantas veces temiendo a ese adiós,
pero somos uno siendo dos,
ya son ganas de romper un corazón...

No sé,
eres tanto,
que es difícil decidir 
qué eres más 
o qué eres menos.

Sólo puedo decirte que eres
lo que los demás no son.
Eres mucho más que nadie
y mucho más que todo. 

Hemos vivido tanto
en tan poco tiempo,
que los relojes
se quejan de mí,
nunca me gustó
ser culpable.

[Todavía no me explico cómo,
cómo conseguiste llegarme tan lejos...]

¿Te puedes creer
que un día,
llegué a jurarme 
que te odiaba?
Luego se me pasó. 

Más tarde me di cuenta
de que aquello fue debido 
a que te quería con tanta intensidad,
que me dolía cualquier punto débil
en el que me tocabas,
-misteriosamente-,
sin ponerme ni un dedo encima,
y así con todo.

Y es que,
eres tan fácil de escribir...
Te pienso 
y me salen solas las palabras,
las comas,
los puntos.
Creo que eso es 
de las cosas 
que más me gustan de ti,
y créeme que hay muchas.

Me duele tanto
tenerte lejos,
me duele tanto
que siempre haya sido así,
me duele tanto todo,
que dudo de la vida
y dudo del destino.

Es difícil no suspirar 
cuando te releo,
entre líneas,
e intento ordenarte,
aunque seas mi mayor desastre.

Nunca sabré definir
lo que ejerces sobre mí, 
si el dolor más doloroso
o sencillamente, 
amor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario