para creer en algo
y después,
hacer todo lo contrario,
porque al fin y al cabo,
eso es lo que nos hace
―increíblemente―
creer de verdad.
Nacimos para olvidarlo todo
como cuando te prometes
que te acordarás de algo
y luego desaparece,
sin dejar rastro,
de la nada y del todo constante
que nos lleva la vida.Nacimos para lamentarlo todo
como cuando lloras
asegurando que no sabes porqué,
pero observando a la vez
en una mezcla de frágiles recuerdos,
todos tus errores bailando con la pena
que se viste de domingo.
Nacimos para saborearlo todoasegurando que no sabes porqué,
pero observando a la vez
en una mezcla de frágiles recuerdos,
todos tus errores bailando con la pena
que se viste de domingo.
como cuando te dices
que no volverás con él
y luego te tragas
tus propias palabras
a la vez que su saliva
―y por qué no,
un poco de rencor,
que a veces sabe bien―.
Nacimos para amarlo todo
como cuando le miras
y se te cae el mundo encima,
como cuando te imaginas
el olor de su camisa
y las llagas de su sonrisa
al compás de tus caricias.
(...)
Nací para escribirte, supongo
como cuando me decía
que no te ibas a colar
en esta poesía,
que ya te escribo bastante,
que no te quiero desgastar
y que puedo controlar
este hambre de quererte
aunque mis tripas hablen
y yo no escuche.
Y aquí me encuentro
fastidiando todo,
olvidando todo,
lamentando todo,
saboreándote todo,
amándote todo,
escribiéndote todo.
¿Cuándo fue el día
que te cambiaste de nombre?
Creo fastidiar que
lo he olvidado
y lamento saborearte
sin identificación,
amando lo que escribo,
llamándote 'todo'.
como cuando le miras
y se te cae el mundo encima,
como cuando te imaginas
el olor de su camisa
y las llagas de su sonrisa
al compás de tus caricias.
(...)
Nací para escribirte, supongo
como cuando me decía
que no te ibas a colar
en esta poesía,
que ya te escribo bastante,
que no te quiero desgastar
y que puedo controlar
este hambre de quererte
aunque mis tripas hablen
y yo no escuche.
Y aquí me encuentro
fastidiando todo,
olvidando todo,
lamentando todo,
saboreándote todo,
amándote todo,
escribiéndote todo.
¿Cuándo fue el día
que te cambiaste de nombre?
Creo fastidiar que
lo he olvidado
y lamento saborearte
sin identificación,
amando lo que escribo,
llamándote 'todo'.
No hay comentarios:
Publicar un comentario