"Como una cuerda rodeando tu cuerpo que te aprieta cada vez más fuerte cuando respiras. Como en una habitación con entrada pero no salidas. Atrapada, sin escapatoria, ni en tus peores pesadillas. No estás en esas situaciones pero sientes algo similar cuando te miras. No cesan las preguntas en tu mente, siempre buscando una razón... '¿Por qué a mí?'
Pequeña, te alejas de ello un poco más cuando suspiras y sigues como si nada. Sé el secreto de tu solución, de tu cura, de tu medicina. Déjame ayudarte, poco a poco conseguirás ser feliz. Y tú más que nadie te darás cuenta de su significado. Aunque no me veas, estoy a tu lado. De hecho, siempre lo hago, siempre lo hice, siempre lo haré. Cada vez que tu mirada perdida te delate, te regalaré un abrazo. De esos que vienen en silencio, transcurren en silencio y se van en silencio. Te sentirás mejor. Cada vez que te sientas sola, te cogeré del brazo o te daré la mano. Bien fuerte. Y caminaremos por donde te apetezca mientras no me sueltes. Cada vez que llores por dentro, te haré reír por fuera. Es irónico que cuando peor estás, las risas son más sinceras. Intentaré robarte millones y tres más de las que te esperes. Te haré llorar de risa cada tarde de lluvia y te prepararé mucho chocolate caliente. Te regalaré mi música, mis textos, mis sueños. Mis locuras, mis historias, mis poesías. Te invitaré a una copa de ilusiones, a una copa de esperanzas y a una copa de amor. La última es la mejor. Si quieres, se puede repetir ilimitadamente. Ilimitado, como el cielo que nos cubre a los dos, a pesar de donde estemos. A pesar de que no esté allí contigo. A pesar de que no nos conozcamos. A pesar de que lo hagamos, pero no lo sepamos. Pequeña, prepárate para lo que viviremos."
No hay comentarios:
Publicar un comentario