miércoles, 18 de junio de 2014

Otra locura más.

Todavía no sé cómo lo haces. 
Eso de quedarte clavado
en mis indecisiones 
y no despegar nunca
las ganas de volverte a ver.

Hacer que las calles 
lloren tu nombre si no las pisas, 
volver un día nublado 
en una tormenta de sonrisas. 

A veces... 
me pregunto si los minutos
te hablan de mí 
o tan sólo soy un reflejo más
de lo que ya ha pasado
y no ha ocurrido

Sé perfectamente 
que los andenes 
esperan menos que yo
a que llegue el tren,
que los relojes 
vuelan más rápido 
que las mariposas
que me invaden 
cuando me miras. 

Aunque parezca 
que se pare el tiempo, 
por dentro todo
pasa muy deprisa.

Por eso suelo acudir 
a tu imagen 
y aferrarme a ella 
cuando necesito huir. 
No me apetece perder la cabeza 
por el mundo, 
pudiendo perderla
perfectamente
 por ti. 

Perderme,
entre el destello de tu mirada 
cuando te da el sol de cara
a las once y treinta y tres
o esconderla bajo tus sonrisas,
tímidas,
allí por donde
hace presencia tu hoyuelo 
dibujado en tu piel. 

Muchas veces pienso
que estoy completamente loca 
por querer lanzarme a tus brazos 
y que ellos me acojan, 
me cobijen
y actúen como susurro
directo al corazón.
Ése que late tan rápido 
cuando nos miramos 
y nos decimos la vida en silencio
y la muerte en suspiros.


Todavía no sé como lo haces... 

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