"A veces somos capaces de detener el tiempo con cerrar un momento los ojos. Es entonces cuando sentimos cómo la vida camina, con sus pasos agigantados y sus saltos al vacío, esos que nos proporcionan el vértigo que tanto nos asusta pero que a la vez tanto nos llena. Como cuando besamos o amamos o nos regalamos el mundo con los ojos vendados. Ahí es cuando nos damos cuenta de que somos ciegos a la inversa: ya que necesitamos cerrar los ojos para poder sentir."
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