Te borro más de lo que te escribo,
te siento más de lo que te tengo.
Aún así por ti suspiro,
aún así por ti me muero.
Será que las balas de tus pupilas
me matan muy adentro
y llegan a mis palabras,
que se suicidan antes de tiempo.
Será por eso que estos días
las teclas me miran mal
y me dicen que no sé escribirte,
que me cuestas más
que interpretar mis sueños.
Y que por más que pulse
la tecla retroceder,
borrando así cada palabra
que no concuerde con mis sentimientos,
me dicen que aquel día no va a volver
―ese día en el cual cinco minutos
valieron por cien―.
Desde entonces mis latidos
se han puesto en forma
y mi respiración se ha permitido
un cambio de aires,
pues me ahoga más el tenerte lejos
que el tenerte cerca
―y eso que contigo no recuerdo
qué es respirar―.
Porque te veo
y hasta me quitas el apetito,
aunque te coma con la mirada
―y no lo sepas―.
Y que por más que intente escribirte,
no consigo plasmar
todo lo que llevo dentro.
Será porque nadie se hace a la idea
del valor de tus miradas
Ni de cada palabra
pronunciada entre tus labios
Ni de lo afortunado que es el mundo
porque camines sobre él...
¿Qué le voy a hacer
si te siento más de lo que te tengo
y te borro más de lo que te escribo?
Aún así por ti me muero,
aún así por ti suspiro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario