Déjame intentar
ser una de esas chicas
que te roban al pasar
la mirada más bonita
que ha tenido el mar.
Porque a tu lado veo más
que en cualquier acantilado
porque te imagino allí tumbado
que serás, que dirás, que harás
por las noches y los mediodías
cuando nadie te vigila
cuando estás solo
y nadie te mira.
¿Me invitarás un día a tu vida?
Prometo cuidar de tu cristal
de tu camiseta preferida
de tu pesadilla más jodida
de tu pueblo en una postal
No sé si estoy loca
pero sé que necesito
abrazarte la boca,
atraparte las manos,
besar tus párpados
y si me permites,
repito.
Me gusta creer
que no eres de esos
que se asustan
o salen corriendo
por un par de versos
o un par de besos
disimulados con un "adiós,
ya nos veremos"
en sueños, lo sé.
Me gusta creer
que algún día sabré
quién eres debajo de tu piel
cómo huele tu cama al anochecer
como son las vistas de tu balcón
si desde allí se ve la playa en un rincón.
Supongo que nunca
sabrás que te escribo
que mis versos se agrandan mientras te miro
que guardo fotografías de tu mirada
en cada rincón de mi mente ilusionada
por si no vuelvo a verte
un día de repente
y me quedo sola con mis versos
y tu recuerdo en mis sesos
tus miradas en mis pupilas
tu azul más intenso
llenándome el vacío
que tengo por dentro.
Eres todo eso
que quiero,
no tengo
y no puedo.
Por eso,
déjame intentar
ser una de esas chicas
que no olvidas,
que se quedan,
no se van
y te cuidan el corazón
a escondidas
por si decides regresar.
Estaré en el mismo lugar,
por si me dejas intentar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario