Ezra insiste en que la mejor manera de liberarte de algo es escribiendo sobre ello. Aria no le hace caso, no quiere malgastar su tiempo en algo que le hace sufrir. ¿Y si siempre he sido Aria? ¿Y si ahora quiero ser Ezra?
Nunca he llorado con las películas. La fascinación no me hace llorar, la fascinación me llena los sentidos sin que nadie lo note.
Y así soy yo, nadie nota nada aunque todo el mundo crea que soy transparente, que mi risa es porque tengo una vida bonita y fácil. Quizás si rio es porque quiero construir mis propios motivos y olvidar las lágrimas nocturnas. No soy quien aparento. Soy fuerte, soy débil, soy una explosión y soy la verdad que se defiende con la voz temblorosa. Soy la soledad y las ganas de fugarme, soy el dolor ajeno y la bondad de los que creen.
Construyo mis motivos. No me importa esperar para hacer lo correcto, no me importa lo que piensen de mí los que me juzgan, nunca dejaré de quererme porque soy todo lo que siempre tendré.
Y aún así no puedo escribir sobre ello. No soy cobarde, soy más valiente que nadie por cosas que puede que nunca salgan de estas paredes, pero prefiero controlarlo desde dentro, todavía no es el momento.
Algún día me liberaré, sea de la manera que sea. Entonces tal vez sea capaz de escribir. Pero de momento, soy Aria. Y entiendo sus motivos. El dolor no se despierta si te quedas quieto.
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