Ya he cogido la costumbre de agarrar el teclado con fuerza cuando necesito algo en lo que volcarme. También me volví adicta a la costumbre de pensarte y no olvidarte, así como una canción que se te engancha y no se te quita de la cabeza ni cuando duermes. Y es que me he aficionado a buscarte en cada rincón y ahora no encuentro el rumbo si lo que buscas es a otra que se adueñe de mis palabras. Siempre se trató de un combate entre la razón y el corazón, siempre entre la experiencia y la esperanza. Qué casualidad que se parezcan entre ellas las palabras y a la vez sean tan contradictorias hasta el punto de doler. Se ve que al final gané la apuesta al corazón y le robé el 'co' de la palabra, para acortar el sufrimiento por donde se pueda. Ahora sólo eres lo que queda de mis letras y puede que nunca llegues a saber que te idealicé como hago con todo lo bonito que encuentro: haciéndolo mío en silencio. No te voy a decir adiós ni voy a desaparecer de tus días. No te voy a dejar de regalar mis sonrisas ni voy a esquivarte como antónimo de buscarte. Tampoco voy a dejar de escribirte porque a mi inspiración le sigues cayendo bien, pero ya no serás el protagonista de todo esto, sólo serás una vaga idea pasada que ayuda a la verdadera protagonista: yo. Algo en mí iba poco a poco disminuyendo eso que me hacía volar a lo más alto. Y lo cierto es que ya no volaba, estaba tocando tierra firme pero seguía mirando hacia arriba. Ahora he tocado el suelo, incluso le he dado un par de besos para que me perdone por abandonarle tanto tiempo y lo ha hecho, siempre lo hace. Tenía que pasar algo y pasó esto, como podría haber pasado aquello o lo otro. Y una parte de mí muy grande sabe que es lo mejor que podría haber ocurrido porque corto de raíz el futuro de algo que podría haber dolido más de la cuenta. Y te seguiré viendo como quien mira una obra de arte, contemplando todo aquello que nadie es capaz de ver pero con la certeza de que hay algo más que se me escapa y no tengo ganas de atrapar. Porque sé que las estrellas han hablado de lo nuestro y han decidido que mejor dejarlo pasar entre las nubes. Y puede que a partir de ahora ya no camine por encima del aire, ni mi risa busque tu melodía, ni las ganas de tenerte cerca busquen tu voz ni tu olor. Puede que a partir de ahora camine con tanta fuerza que rompa caminos, puede que mi risa sea más mía que nunca y que las ganas de tenerte cerca sigan buscando lo mismo. Buscaré la manera de quererte a la inversa sin llegar al límite, de confiar en ti y pasar las horas juntos sin desear tus caricias. Será fácil que todo sea así, porque es lo que quiero y es lo que tú quieres. Y aunque sea de esta manera, ahora sí que nos correspondemos. Por favor, no cambies de opinión ahora, que yo así me quedo. Y por cierto, siempre te deberé un gracias en secreto por todo lo que hiciste que escribiera. Pero vaya, esta es la vida de quién escribe: que el mérito es de quien inspira y que nadie te lo arrebata. Pasará el tiempo y seguiré siendo la chica que recoge sentimientos para escribir. Porque los sentimientos se van, pero siempre nos quedarán los textos. Y esto es lo que toca, seguir escribiendo. Pintar con fuerza el punto y aparte para que se vea bien grande. Supongo que ahora entiendo porque lo llaman pasar página. Y es que siempre nos quedarán los textos...
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