viernes, 22 de noviembre de 2013

El cajón de los pijamas improvisados.

¿Qué es todo? ¿Qué es nada? Dueña de tal respuesta y ni tan siquiera sabría explicarla. Llamémoslo inexplicable. Asegurémonos de que lo sea o sería una tremenda locura. Principalmente la mía. Supongamos que ocurre algo, algo que solo yo soy capaz de ver. Y no, no se trata de amigos imaginarios ni visiones de espíritus del más allá. Más bien de alguien tan real que consigue hacer plantearme si no estoy viviendo en un sueño. El típico sueño que imagino con los ojos cerrados una vez me he metido en la cama después de un largo día hasta que me quedo dormida. Y por supuesto que no es un sueño, aunque podría serlo si la definición de éste fuese: 'algo que no ha ocurrido, todavía'. Y espero que no sea así. Y por continuar, supongamos que lo que veo me ha puesto el mundo patas arriba. Me ha cambiado la manera de ver la rutina, la odiosa y temible rutina que ahora se viste diferente cada día. Me ha cambiado la pereza por las ganas. Las sonrisas forzadas por las sonrisas tímidas. El 'da igual la cara que lleve por las mañanas' al 'no quiero parecer un monstruo'. Las risas incontrolables se vuelven todavía más incontrolables. Los 'qué frío' me recuerdan tu ausencia. Los 'no estoy bien' significan que te necesito. El hueco vacío de la cama susurra silencio y las paredes de la habitación me ignoran como de costumbre. Los libros siguen intactos en las páginas que los dejé y en el cajón de mis pijamas improvisados falta tu camisa. Y esto es la locura de tu ausencia. Y el poder de tu sonrisa. Y llegados a este punto... ¿Qué es todo? Tú. ¿Qué es nada? Nosotros. Pero tan solo de momento. 

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