viernes, 12 de septiembre de 2014
Pain demands to be felt.
¿Cuesta? Cuesta abajo, sobretodo. ¿Duele? Presente de indicativo. ¿Ahora? Y también ayer, hace tres días y unas semanas. ¿Mañana? Supongo. ¿Qué más da? Nadie da nada. ¿Tiene alguien que dar algo? No, no paran de robarme todo el tiempo. ¿Sonrisas? Sí, pero no para un buen fin. ¿Fin? Ojalá acabara todo aquí. ¿Todo? Nada, que viene a ser lo mismo. ¿Nada? Exacto, nada más que decir. ¿Por qué? No lo sé ni yo. ¿Por qué no lo sabes? Supongo que porque me han dicho que no lo sabré nunca. ¿Quién te ha dicho eso? Todos los que no creen en mis palabras. ¿Por qué alguien no cree en tus palabras? Eso me pregunto yo todos los días. ¿Qué te dice que no es una falsa ilusión? Las ilusiones no insultan de más. ¿Quién no cree en ti? La gente que no merece la pena pero aún así es también quien la crea. ¿Desde cuándo? Desde que mis oídos se cansaron de hacerse los sordos pudiendo oír. ¿Merece la pena? No la merece, pero es inevitable que esté presente. ¿Por qué es inevitable? Porque una se siente sola en tanta mierda y cualquier voz es parecida a una mano que se te ofrece. ¿Ellos lo saben? Lo peor es que no saben lo que hacen y yo tengo que vivir de su inconsciencia. ¿Qué te dicen? ¿Qué es lo que no me dicen? ¿Te cortan las alas? Me las arrancan constantemente. ¿Por qué les haces caso? Porque me lo repiten demasiado. ¿Qué te repiten? Que no voy a conseguir nada, que tengo que ser como los demás, que quieren que sea como los demás, que viva como los demás, que piense como los demás. El problema es que no puedo y dentro de mí, hay algo que lucha y me dice que tampoco quiero. Entonces sigue luchando. No es tan fácil cuando me hacen creer que estoy equivocada cuando estoy siendo sincera. No es tan fácil cuando se ríen y estoy hablando en serio. No es tan fácil que me miren y me hagan sentir inferior, no es tan fácil reprimir las lágrimas. ¿Lágrimas? Vuelvo a sentir. ¿No sentías antes? Creía que mis sentimientos se mantenían al margen, pero ahora no encuentro márgenes, está todo borroso. ¿Qué es lo que ha cambiado? Nada, todo sigue igual. Siguen tratándome igual, siguen recordándome en cada momento que soy basura. Siguen pensando que mis ideales se llevarán a cabo mejor en una papelera. Siguen insistiendo en que mis palabras son idioteces. Siguen queriendo que me odie cuando más me he querido nunca. ¿No hay nadie que sea diferente? Sí pero no dicen nada, ofrecen compasión que se desvanece en un par de horas, ofrecen palabras que nunca han sentido, más que preocupación es curiosidad. Y los que se preocupan de verdad, no pueden hacer nada. ¿Y quién puede hacer algo? Yo, pero me dicen que no puedo hacerlo. ¿Vas a hacerles caso? No, no quiero ser como ellos quieren que sea. ¿Por qué crees que quieren eso? Porque tienen una idea errónea de mí, porque creen conocerme, creen ver desde sus ojos que soy de una manera que no soy. ¿Quién te conoce? Nadie, nadie me conoce. ¿Por qué no te conoce nadie? Porque no lo hago ni yo. ¿Y si te dejas conocer? No serviría de nada. Quien cree conocerme, es el que me conoce menos. ¿Qué vas a hacer entonces? Sonreír a pesar del desastre. Hacer como si fuese una más, esperar a que crezcan mis alas y alejarme de ellos. Y decirles que ellos me impulsaron a volar más alto. Y más lejos. ¿Nada más que decir? Nada, ahora duele menos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario