Dime. Dime cómo lo haces. Dime cómo consigues ser la primera sonrisa de la mañana y el último suspiro de la noche. Dime cómo consigues que mis latidos pierdan el control y con ello, mis palabras. Cómo consigues que se pongan nerviosas hasta mis pestañas. Cómo consigues ser mi inspiración. Dime cómo te ves en mis letras, y en mis puntos suspensivos. Dime cómo es posible que tu voz me sepa a bala. Cómo sonríes y te quedas como si nada.
Dime. Dime porqué. Dime porqué apareces en cada libro que leo, en cada canción que tarareo, en cada línea, en cada verso. Dime porqué cuando te veo se detiene el mundo por un momento. Porqué se difuminan las sonrisas de los demás cuando aparece la tuya. Dime porqué cuando nos miramos sucede algo extraño. Y dime porqué te extraño, porqué te necesito. Dime porqué te quiero si todavía no sé como suena tu voz pronunciando mi nombre.
Dime. Dime qué. Dime qué es lo que tienes en la mirada que consigue que pierda el rumbo de mis actos. Dime qué es lo que escuchas en las noches tristes y en los días amargos. Dime qué vale la pena y qué vale la risa. Dime qué es lo que descubriste en aquel horizonte al que siempre miras. Por decir, dime qué es lo que te vuelve loco y por pedir, contágiame el motivo.
Y dime. Dime dónde. Dime dónde te gustaría perderte por unos días o por un simple atardecer. Dime dónde empiezan y acaban tus sueños. Dónde vive tu esperanza y dónde matas tu tiempo. Dime dónde te sientes pequeño, dónde te escondes del mundo, dónde huyes del 'quiero y no puedo'. Dime dónde guardas tus letras, dónde acurrucas tus textos, dónde callas tus versos.
Dime cualquier cosa, dime lo que quieras. Cámbiame de tema, rompe mis esquemas. Pero dime, dime algo.
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